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El Viejo Rincón De Gromit

Ya Es Navidad!

NAVIDAD: Día 10 (Supervivencia)

Se fue, se acabó... Sólo quedan recuerdos... DÍA 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9.

Si estás leyendo ésto es porque (demos gracias al señor) has sobrevivido a la Navidad. Sí. Tienes que planteártelo así. Como un juego de supervivencia, porque en el fondo es lo que es. La Navidad es época de excesos.
Desde el primer día, exceso de tensiones con la Lotería. Espectativas, nervios y en la mayoría de los casos, decepciones. Luego viene el ambiente, que todo lo empapa, y la gente sale a las calles, no puedes andar por las aceras que antes estaban desiertas, ni puedes entrar en tu librería de barrio favorita por el hecho de que a la sociedad le gusta regalar libros por estas fechas.
Luego viene Papa Noel, Nochebuena y el día de Navidad. Regalos, cena y comida. Excesos, excesos y excesos. Todo sobra, nada es imprescindible, salvo el hecho de poder pasar unos momentos con tus seres más queridos. El Monstruo de la Nochevieja, la noche en sí y Año Nuevo. De nuevo otra cena y además esta vez con una gran juerga. Para los que la quieran. Otros disfrutaríamos más con los amigos escogidos y tomando cerveza tumbados en un sofá.
Y por último, los Reyes Magos. El fin de los finales. Roscón, que es un exceso, pero de lo bueno que está rellenito de su nata se le perdona todo. Y ahora... Las rebajas. El fin del año y el comienzo del nuevo es una guerra. Y si sigues leyendo ésto, es que ya tienes ganas, porque de todo el especial de Navidad, posiblemente sea el artículo más soso.
Acaba la Navidad, empieza el año 2009. Cambiamos apariencia y volvemos a la rutina. Gromitillo tiene frío. Por eso anda metido en el gorro. No es tonto el condenado.

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NAVIDAD: Día 9

Diantres! La de cosas que he escrito! DÍA 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7 y 8.

Hoy es la NOCHE DE REYES, lo cual normalmente, salvo atasco indefinido, quiere decir que SSMMLLRRMMDO están a la vuelta de la esquina. Es más, yo ya les oigo y por eso mismo en breve saldré a las calles en su búsqueda. Quiero caramelos.
Si habéis sido buenos y además esta noche os vais a la cama tempranito, puede que mañana os levantéis y tengáis algún que otro regalo esperando debajo de vuestro zapato. Sí, he dicho zapato y no calcetín. Aquí se ponen zapatos si quieres tener regalos, y además bien limpios. Por todos es conocida la pulcritud de SSMMLLRRMMDO, y el que tiene los zapatos más limpios siempre tiene más regalos. Y caramelos.
Si no habéis sido buenorros durante el año pasado y encima hoy os quedáis trasnochando y viendo guarrerías en la tele, pues vais a tener carbón. Dulce. Y rico. Y sabroso. Un dulce negro. Increíble pero cierto. Podríamos pensar que es chocolate, pero no, y esa es la pega. Si SSMMLLRRMMDO trajeran chocolate a los malos malosos del mundo, yo sería uno de ellos. Sin duda. Y con caramelos en los bolsillos.
Leñe, cohetes, fuegos de artificio y fanfarrias. Estos tres están más cerca de lo que pensaba. Quiero caramelos. Y Gromitillo obsesionado con sus regalos, no se le ocurre otra cosa que ponerse a cotillear dejándose deslizar sobre ellos colgado del techo. Obsesión pura. Y yo quiero caramelos.
El caso es que no se que estaba contando, con tanta música marcial y cohetes no me entero. Les veo venir. Doblando la esquina. Mmm, caramelos. Los pajes llevan antorchas. Espero que tenga seguro de incendios. ¿Darán caramelos este año? Un caballo. Y encima un barbudo. Esperad, eso que lleva en el saco… ¿Son caramelos? Mmm, sí. Efectivamente. Caramelos. Me tengo que ir, que las calles están ya tomadas por hordas de pequeñuelos. Y yo, yo quiero caramelos.

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P.D.: "SSMMLLRRMMDO" son "Sus Majestades Los Reyes Magos De Oriente"... Por si había dudas vamos...

ACTUALIZACIÓN
¡Ni uno! ¡Ni un caramelo! No se si me duele la cabeza de la tensión de la noche en sí, de un posible virus o de la mala leche que se me ha puesto. Más de media hora en la calle, con un frío del copón, esperando que vengan estos tres impresentables, y van y... ¡NI UN CARAMELO! Vale que mi situación no era la mejor del mundo, rodeado de padres ansiosos (mucho más que sus hijos), y que en el momento que un caramelo tocaba el suelo tres manos se peleaban por él, pero... ¡Demonios! ¡Un mísero caramelo! Gensanta. Hoy no va a haber agua para los camellos, ni whiskey para los "orientales". Hoy les voy a dar el turrón del año pasado. Y estoy pensando quedarme despierto y cerrarles la ventana cuando quieran entrar. Media hora los voy a dejar al fresco. Y cuando entren les voy a hacer comerse un kilo de caramelos que he comprado en el cadena cien. No tienen buena pinta ni incluso recien comprados. Se van a enterar. Mi reino por un mísero caramelo...

NAVIDAD: Día 8

¡Esto se acaba! Pero no te pierdas los anteriores… DÍA 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7.


Espero que ya todos tengáis los vuestros. Hablo de los CHRISTMAS o FELICITACIONES NAVIDEÑAS. Gromitillo y Lola (hace falta ayuda para ciertas cosas en esta vida) se lo han pasado bomba esperando al cartero todas estas Navidades y ahí están con todos los que han llegado. Y tan contentos. Ahora podrán volver a dedicarse a tirar globos de agua a todo funcionario de Correos que pase por debajo del balcón.
Hace ilusión eso de llegar a casa, abrir el buzón y encontrar un sobre que sabes que no es de ninguna factura ni del banco. Sería genial e inolvidable si en su interior apareciese un billete de 50€ (hace días que sueño con ello, y no por repetirlo muchas veces creo que vaya a pasar en un futuro próximo), pero bueno, regodearte con las palabras bonitas que alguien te dedica, aunque sea tan sólo una vez al año, no está del todo mal.
Yo también mando (muchas algunas pocas veces) cosas de éstas. Pero la verdad es que me cuesta escribir. E innovar. Porque es muy fácil escribirle a todo el mundo la misma felicitación, pero para eso tenemos los emails o los esemeses multitudinarios. La felicitación navideña debe de ser personal e intransferible (¡Anda! ¡Como mi DNI!).
Claro, que también es difícil mentir por escrito. No tanto como en el cara a cara, vale, pero desearle a alguien tus mejores deseos… ¿A quién pretendemos engañar? El día que a alguien le de por leer lo que de verdad escribo con tinta invisible en las postales navideñas se va a liar. Pero bueno, nadie tiene por qué enterarse de que hago esas cosas.
El caso es que si este año aún no tienes la tuya, no desesperes. Aún quedan días de Navidad. Pocos, vale sí. Muy pocos, vale, de acuerdo. Pero si aún quedan por llegar los Reyes Magos, comer el roscón y deglutir las últimas torrijas de la temporada ¿por qué no te iba a llegar una felicitación?

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P.D.: hoy han desaparecido (por fin) todas las sobras de Año Nuevo de mi nevera.

NAVIDAD: Día 7

Ya es 2009… Y por si te lo perdiste, tienes varias cosas por leer. DÍA 1, 2, 3, 4, 5 y 6.

Hemos hablado de velas, torrijas, Papa Noel, comidas familiares, uvas. Menos Papa Noel, que dudo mucho que la mesa del salón resistiese el peso de semejante cuerpo humano, el resto tienen precisamente ese elemento como común denominador. Una buena mesa de salón.
Sin embargo es difícil encontrarnos una mesa navideña perfectamente colocada sin su correspondiente mantel. En vuestras casas no se como será la cosa, pero aquí el MANTEL NAVIDEÑO es prácticamente sagrado. Y no sólo hay uno, sino que además hay varios, uno para cada comilona.
Por lo general de colores navideños, léase rojo y blanco, aunque precisamente el que tanto sorprende a Gromitillo en esta ocasión es rosa-salmón. Aceptamos. Porque lo que debe de transmitir un buen mantel navideño es tranquilidad. Sobre todo eso. Tranquilidad para que los comensales y miembros de la familia no se precipiten como jaurías humanas sobre la comida. Ya sabemos que va a sobrar, pero el ansia es el ansia.
El mantel además suele estar vigorosamente decorado. Principalmente con motivos navideños, aunque cualquier otra cosa se acepta. Lo importante es que sea un mantel que salga del armario (Mmm… ¿Qué otra cosa podíamos decir de un mantel color salmón?) una vez al año. Que la familia que viene de visita (A comer, no nos engañemos) quede anonadada por la belleza del mismo, y que los habituales en la casa reconozcan que nunca lo habían visto.
Un aspecto también interesante sería tener servilletas a juego, porque si el mantel es navideño, nunca debe de acompañarse con servilletas de papel, ni mucho menos con papel de cocina (Aunque reconozcamos que para limpiarnos los dedos de pelar langostinos nada es tan eficiente), por mucho que las servilletas sean rojas y con Papás Noeles dibujados.
En fin, FELIZ AÑO NUEVO. Espero que hayáis entrado con buen pie en el 2009 y tengáis la nevera llena de sobras de nuevo. Yo, vuelvo a tener torrijas, y me estoy dando cuenta de que, cuando se acaben las Navidades, Gromitillo y yo las vamos a echar de menos.

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NAVIDAD: Día 6

Trolón! Trolón! Los cuartos! Ups, no, son los capítulos anteriores! DÍA 1, 2, 3, 4 y 5.

Hoy es Nochevieja. Así que hoy, por aclamación popular, hay que comerse las UVAS cuando acabe el día, reine la noche, cambie el año y digamos adiós al 2009. El momento de las 12 uvas suele ser complicado y debe de tomarse con especial atención, así pues, hoy daremos unos breves consejos para salir vivo del trance.
1.- Los cuartos son los cuartos, y durante ellos, NO SE COMEN UVAS. Salvo que hagas trampas y empieces antes de tiempo como suele ser el caso de las abuelas. Muchas de ellas incluso habrán acabado antes de que empiecen las campanadas de verdad (No es recomendable intentar imitarlas. Es un poder exclusivo).
2.- Asegúrate que tienes 12 uvas en tu poder. Ni 11 ni 13. 12. Porque como cuando te pongas a comer al son de las campanadas, te des cuenta de que te sobra una (lo de tener 11 al final puede ser incluso mejor) y que no sabes cuándo comerla, lo vas a pasar mal. Muy mal.
3.- Haz reír antes de que te hagan reír a ti. Muy importante. Porque si eres de los que tiene risa floja y te hacen reír, ambos sabemos lo que pasará. Una de las 12 uvas irá por mal camino y acabarás con una amalgama de frutos en la boca y con un alto riesgo de atragantamiento.
4.- No te peles las uvas. ¡Por favor! Se un auténtico español y cómete las uvas enteras y sin pelar. No en vano, si las pelas tu subconsciente te hará pensar que va a ser una tarea fácil lo de seguir las campanadas, y posiblemente lo único que consigas es atragantarte antes. No merece la pena correr el riesgo. No las peles, pero sé listo y ¡cógete las pequeñas!
5.- No intentes el truco de “yo me meto las 12 uvas en la boca y luego ya mastico tranquilo”. Error tremebundo. No entran. En serio. Hay estudios de universidades malayas que demuestran que lo más probable al emplear este método es que el tamaño de las uvas vaya en constante crecimiento, con lo que al llegar a la uva número 9 (o 10 dependiendo de la capacidad bucal) tan sólo podrás apretar y apretar las uvas contra las paredes de tu esófago, y eso, amigos, es muy poco placentero. Mastica desde el principio. No seas vago.
Si seguís los pasos correctamente, seréis incluso capaces de brindar y gritar al mismo tiempo aquello de “¡FELIZ AÑO NUEVO!” (intenta pronunciarlo como si tuvieras la boca llena, más que nada para ir practicando). Y si os portáis bien, Gromitillo os repetirá el baile entre las copas de las uvas disfrazado de brubuja de Freixenet.

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NAVIDAD: Día 5

Te estás perdiendo lo mejor, jovenzuelo (o jovenzuela). DÍA 1, 2, 3 y 4.

Hablábamos ayer del fin último navideño. Muchos pueden pensar que es pasar unos días amigables y entrañables con su familia, compartiendo regalos y felicidad. No. El fin último es llenar tuppers y tuppers con SOBRAS NAVIDEÑAS.
El momento de mayor congregación familiar, en el que todos los miembros de la familia se reúnen en la cocina con talante dialogante y una buena sonrisa es una vez acabada la comida y recogida la mesa. Ese es el momento en el que las sobras se reparten entre los presentes y se empaqueta a cada uno con un tupper lleno hasta rebosar rumbo de vuelta a su casa.
Siempre es normal que puedan surgir algunas diferencias sobre quién debe llevarse más o menos tajadas de cordero, o los restos de la tarta de chocolate, pero por lo general las abuelas saben controlar la situación y repartir las sobras de una manera equitativa.
El caso es que te llevas a casa el tupper con las sobras de Nochebuena y de Navidad (el menú es obviamente distinto). Y con ello llenas la nevera durante al menos 3 días y te sientes completamente realizado. Incluso una sonrisa picarona se dibuja en tu cara cuando ves tu obra maestra. Y vale, a todos nos gusta comer langostinos, o jamón ibérico, o tarta de chocolate con nata por encima. Pero cuando tres días después de estar repitiendo el mismo menú para la comida y la cena, se te empieza a poner cara de crustáceo decápodo, es que tienes un serio problema encima.
Por eso, es necesario tener cuidado con las sobras. No tenéis más que ver la cara de susto que tiene Gromitillo, pensando qué va a hacer con tanta y tanta comida. Y tan sólo una cosa es clara. Va a ponerse las botas.

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NAVIDAD: Día 4

Si llegas ahora, llegas unos cuántos días tarde: DÍA 1, 2 y 3.


La Navidad se caracteriza entre otras muchas cosas, por las COMIDAS FAMILIARES-NAVIDEÑAS. Durante estas comidas la familia se saluda, se besa, se hace fotos y lo más importante, sus miembros se sientan alrededor de una mesa unos enfrente de otros a dialogar. En unas ocasiones más acaloradamente que en otras. Y por si no lo habéis cogido, lo que menos importa en estas celebraciones es comer, aunque siempre hay algún miembro de la mesa de celebración que ha estado preparándose durante 364 días para este momento y por tanto, se harta a comer.
Pero el caso es que para este momento de recogimiento familiar tenga lugar, debe de darse un proceso anterior que no es otro que la preparación del banquete. Todo comienza con la compra de los ingredientes para la elaboración del menú. Y siempre, siempre (y esto es importante) debe de comprarse un 33% más de lo que realmente se prevé que se va a necesitar. Así, cuando se ponga encima de la mesa el plato elaborado, tan sólo se apreciará un montón de comida, los comensales verán lo generosa que es la cocinera, les entrará la comida por los ojos, y luego comerán menos de lo que deberían. ¿Qué se consigue con ello? Que sobre comida, parte fundamental de la Navidad como veremos otro día.
Decíamos que estábamos de compra en la tienda. ¿Qué debemos comprar? Langostinos. Siempre debe haber langostinos en la mesa. Y si hay langostinos debe de haber salsa rosa o mayonesa. Y paté. Siempre debe haber paté. Y si hay paté, tiene que haber panecillos tostados para untar. Y si hay langostinos y paté, raro sería que no hubiera jamón serrano. No voy a seguir porque lo que pretendo demostrar es que hay que comprar de todo. TODO. Y no vale decir “es que de esto ya tengo en casa”. No. Tu compra más que nunca sabes lo que la gente va a comer (realmente lo sabes, pero así te sobrará, que de nuevo es el fin último de la Navidad).
Y por fin, estamos en la cocina con todos los ingredientes. Pues a cocinar. Y no vale hacerlo el mismo día. No, craso error. La comida debe prepararse con antelación suficiente como para que repose con tiempo en las mesas auxiliares que se han tenido que montar en la cocina para dejar la comida hasta que llegue el momento de comerla. ¿Cuándo se sabe que se está preparando la cena de Navidad en una casa? Cuando llegas a la cocina y está todo preparadito y presentado desde el día antes.
El arte de los banquetes navideños como veis requiere de un profundo estudio previo. No vale con cualquier cosa. A pesar de que Gromitillo prefiera con un filete con patatas para cenar.

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NAVIDAD: Día 3

Ayer fue Nochebuena. Hoy es NAVIDAD. 25 de diciembre. Suele ser siempre así. Navidad 25 de diciembre. Para algunos un día en el que se come mucho y se echa siesta después. Bien, generalmente suele ser así, pues además de la comilona se junta la escasez de horas de sueño debido a la noche anterior y su consabido hábito trasnochador.
Para otros muchos es el día en el que PAPA NOEL viene a la ciudad y nos trae regalos (de hecho ahí tenéis a Gromitillo mirando por la ventana a ver si viene el "gordi"). Bueno, pues a estos últimos tengo que darles una mala noticia: Papa Noel no existe. ¿Quién puede creerse que un hombre gordinflón, envuelto en un traje de raso rojo, con borlones blancos, con una enorme barba canosa y que se mueve en un trineo tirado por renos (uno de los cuales es irremediablemente gay) es capaz de recorrer el mundo entero dejando regalos? Nadie. Es imposible.
Temo ser yo quién os diga la verdad pero… Papa Noel no es otra cosa sino una gran falacia inventada por Sus Majestades Los Reyes Magos De Oriente (en adelante SSMMLLRRMMDO) para poder repartirse el trabajo en dos días laborales. Con el paso de los años se dieron cuenta de que a pesar de ser tres, en un único día no daban a basto. ¿Solución?
Crear la leyenda de un gordito polar que quiere hacer la competencia a SSMMLLRRMMDO. Y aprovechar esa noche para repartir regalos también. Si a mi me dieran la posibilidad de trabajar en dos mañanas lo (mucho muchísimo muchichichichísimo) que trabajo en una, sin duda también lo aceptaría.
Que listos son SSMMLLRRMMDO. ¡Y encima nos traen regalos!

¡FELIZ NAVIDAD!

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NAVIDAD: Día 2

Efectivamente, como ya decía ayer, es Navidad. ¿Por qué? Porque hoy he desayunado TORRIJAS. El sorteo de la lotería marca el inicio, pero uno no se impregna hasta la campanilla (y parte del esófago) del espíritu navideño hasta que se levanta un día cualquiera más tarde de las 10:47 de la mañana y llega a la cocina y se pone a comer torrijas como bobo.
Además, hoy es Nochebuena. Mañana Navidad como dice la canción:

Esta noche es Nochebuena
y mañana Navidad,
saca la bota María
que me voy a emborrachar

Yo hoy no me emborracharé, que hay cena con la familia y hay que aparentar un poco. Los juegos alcohólicos los dejaremos para el fin de semana con la muchachada popular. Dice el villancico también cosas sobre los ratones y la lucha de poder que se traen en el portal de Belén con el señor José, pero bueno, no es cuestión de meternos nosotros ahora en esas cosas.
Estábamos hablando de torrijas. Un manjar de verdad. No tenéis más que mirar la foto y ver cómo Gromitillo está con el tenedor hincado. No le veis la cara, pero os aseguro que su rostro sólo expresa ansia y expectación por ver cómo se mete la torrija entre pecho y espalda.
Las torrijas que veis no han salido de la nada. No penséis que tengo la suerte de que los esbirros de Papa Noel (mañana hablaremos algo más sobre el “gordito”) me traen cada mañana los buenos alimentos para alimentarme. No. Las torrijas las ha hecho con mucho amor y cariño (como debe ser) la mía madre. Y con tiempo. Porque entre cocer la leche con la canela y el limón, dejar enfriar, remojar el pan y freír, la mujer ha tenido su trabajo. ¿Qué sería de nosotros sin nuestras madres? Pues para empezar, no tendríamos torrijas para desayunar, así que a darles un beso a vuestras madres y decirlas lo mucho que las queréis. Y suspicazmente, a dejar la receta de las torrijas encima de la cocina.
En fin, que no se cómo será la Navidad en vuestra casa pero en la mía, mientras queden torrijas, yo seré feliz y dicharachero.

¡FELIZ NAVIDAD!


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NAVIDAD: Día 1

Bueno... Como ayer bien dije, para mi propia persona la Navidad ha comenzado ayer... Y como tal época especial del año, bien se merece actualizaciones especiales... Así que de hoy en adelante, prestaremos el blog a un análisis del día a día perruno en fechas festivas... (Igual todos todos todos los días no... Pero lo intentaré).
El pequeño Gromitillo os irá enseñando cosas... Navideñas todas... Así que ya sabeis quién va a salir en las fotos...

Y para comenzar... LA VELA NAVIDEÑA! O el cirio, o como deseéis llamarlo... ¿Que otra cosa hay que transmita más espíritu navideño que una vela roja? Pues posiblemente muchas más cosas, pero de momento tenemos la vela... (Vale, empiezo con la vela porque de momento no hay nada más de decoración en casa... ¿Contentos?) Y fijaros en lo contento que está Gromitillo con la vela a su espalda. Con la vela y mirando los muñecos de nieve a sus pies, con trineo y bolas de árbol incluidos. ¿Se puede ser más navideño? (Vale! Que sí, pero no había más)
Cachis... Se me olvidó encenderla para la foto... Menudo desastre de post.
Bueno, el caso es que ahí está puesta, en la mesa del salón, como preludio de los banquetes y festines que en esa mesa se llevarán a cabo... Porque, es bueno saber lo que se come, y para saberlo hay que verlo, así que hay que tener una buena iluminación. Por eso la vela claro.
Fijaos en su tamaño. La vela tiene que ser grande, por supuesto. No hay cena o comida que se alargue más que las de Navidad. Horas y horas ahí sentados, comiendo y bebiendo. Bebiendo y comiendo. Así que la vela tiene que durar, como si usara las pilas del conejo.
Y por si no os habíais dado cuenta, es roja. Porque en Navidad todo es rojo. Como la sangre, bueno, la sangre siempre es roja, pero en Navidad más. Fiaros de mi, no hace falta que os hagáis un corte en el dedo.
La vela... SI no tenéis vela roja en casa, que sepáis que si se entera el monstruo de las navidades irá a vuestra casa y os llevará a trabajar envolviendo regalos al cuartel general de los Reyes Magos. Y hacedme caso, no hay peor castigo. Así que ya estáis tardando en ir a compraros una. Una vela roja en la mesa ya. Que es Navidad!

Ciudad Sin Ley

P.D.: mañana... Torrijas.

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