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El Viejo Rincón De Gromit

Conciertos

El Del Fin De Gira

Anoche hubo concierto... Sí, de Quique... Sí, otra vez...

No hubo sorpresas. No, anoche no. La gira 10º Aniversario parece seguir un guión demasiado establecido, sin dejar demasiado espacio para las improvisaciones. Sin embargo, creo que no me equivoco al decir que el concierto de anoche en el Kafe Antzokia ha sido uno de los dos (tres a lo sumo) mejores conciertos de Quique que jamás he visto. Y creo que ya he visto unos cuantos.
Así como en Gijón allá por noviembre, me costó entrar en calor con tanta subida y bajada de aquella montaña rusa (LINK), la fría noche bilbaína cambió bruscamente de temperatura en cuanto comenzó el concierto. Los Chicktones (LINK) como teloneros habían ayudado, pero creo que el comienzo con “Pájaros Mojados” fue lo que me hizo darme cuenta de que iba a ser una noche especial.
Y no me equivocaba. Las canciones me las sabía, incluso podía adivinar el orden de las mismas, pero el sonido de la Aristocracia del Barrio se antojaba diferente. El público, igual de entregado que en noviembre, transmitía algo más de intimidad. Y la sala era el escenario ideal. Daba igual que el guión fuera el mismo que durante los últimos 2 meses, porque el ambiente no lo era, y eso es al fin y al cabo lo que te llega.
Y a mi me llegó. Y vaya si me llegó. Pocas veces al oír “Rompeolas”, “Piedras Y Flores”, “Se Nos Iba La Vida” (Quique completamente sólo en el escenario) o “Salitre” me había llegado a emocionar tanto. Y al final del todo, cuando sales por la puerta, eso es lo único que te queda. Una gran sonrisa y algunas emociones recopiladas a lo largo de algo más de dos horas.
Anoche recopilé muchas. Demasiadas. Tantas como para darme cuenta de que el de anoche, fue un concierto inolvidable.

Ciudad Sin Ley

P.D.: fin de gira... Al menos para mí... Madrid... Queda lejos...

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El De Lourdes Y Los Rusos

Ayer seguía adelante el mes conciertil... Última parada antes de Bilbao...

Tocaba reunirse en el Paraninfo de la Universidad para ver a Lourdes y sus compadres (Charlie y Miguel), o lo que es lo mismo... Russian Red (LINK). Para los que iban con desconocimiento quizás aquello no fuera lo que esperaban... Otros pocos descubrieron algo nuevo que puede que les acabe gustando... Y los que sabíamos a los que íbamos fue un buen concierto. Repaso al disco publicado este año e inclusión de alguna que otra versión, entre ellas el "Ob-La-Di, Ob-La-Da" que ellos mismos interpretaron en el concierto homenaje al "Disco Blanco" de los Beatles... (Entre Vetusta y Russian, voy a revivir el concierto aquél entero...) El caso es que la sala favorecía el ambiente que le gusta crear a Lourdes... Su apariencia tímida y recogida, con pocos aspavientos y tan sólo tímidas miradas y sonrisas entre los componentes del grupo encajaba a la perfección con una sala llena de personas sentadas (incluso en los pasillos), en la que se guardaba silencio absoluto mientras sonaban las canciones pero que se deshacía en aplausos al final de cada tema... Breve, porque tampoco hay mucho repertorio en el buscar, pero intenso...
NOTA 7'5...

Después vinieron los Tachenko (LINK), que poco o nada (salvo el bigote) tienen que ver con aquel jugador de baloncesto ruso que miraba desde las alturas a Corbalán y compañía (LINK)... Reconozco mi total desconocimiento ante este grupo, del que apenas había escuchado un par de temas durante esta semana... Sin embargo, puedo decir que a través de su concierto, las ganas de conocerles más exhaustivamente han aumentado. Es lo bueno de ir a un concierto de alguien que desconoces... Que lo más probable es que te acabe picando el gusanillo y queriendo más... Y estos maños lo saben hacer, porque a pesar de que la sala pasó del lleno absoluto a una ocupación de aproximadamente la mitad, se ganaron al público resistente desde la primera canción. Si Russian Red se habían comportado tímidamente en el escenario, los Tachenko pusieron la marcha a la noche del jueves en la universidad... Con curiosas presentaciones antes de cada canción y bromas entre los integrantes del grupo supieron conectar con todos mientras repasaban sus cuatro discos publicados... Y al final consiguieron hacernos salir con una pequeña curiosidad por saber más acerca de las estepas siberianas y, sobre todo, con una sonrisilla al final del concierto...
NOTA 7...

Ciudad Sin Ley

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El Del Nudo En La Garganta

Crónica del concierto de Quique González y La Aristocracia del Barrio en Santander, 30 de noviembre de 2007...
UN NUDO EN LA GARGANTA
Faltaba un minuto para las ocho menos cuarto, cuando las luces del teatro se apagaban. Esta vez sí había telón... Un telón que se fue abriendo lentamente mientras sonaban los acordes del sólo de Vete Con Cuidado... Un telón que mientras se escondía por los laterales, nos iba dejando ver el trabajado escenario que acompaña esta gira, y que Quique se encarga de encender con su lámpara de pie... Un concierto que empezaba como viene siendo normal con los Conserjes De Noche, una canción que llegados a este punto, todos sabemos que es el comienzo de una buena noche de música.
Con Quique ya despojado de su sombrero (esta vez no acertó a dejarlo en el perchero) comienza el repaso a las canciones del nuevo disco. Primero Hay Partida, el single que en mi opinión, gana en directo. La sigue La Vida Te Lleva Por Caminos Raros, esa versión que aún a día de hoy, me pone los pelos de punta cada vez que la escucho. Y para acabar con esta primera introducción, Doble Fila, con Quique ya sentado a los mandos de su piano Capri del 73...
Poco a poco, tanto Quique como el público íbamos cogiendo ritmo y nos íbamos sintiendo a gusto, aunque a Quique todavía no se le acababa de pasar ese nudo en la garganta, que durante varias canciones del concierto, le impedía cantar al 100%. El de anoche era "su" público, en "su" tierra, con la gente que él aprecia y la que le aprecia como bien daba a entender la sala llena. Era tiempo de saldar dudas y dejar las cosas claras al ritmo de Se Equivocaban Contigo. Y también era hora de agradecer a amigos y conocidos. Con Kid Chocolate nos volvió a dejar a todos bien claro quien es la Cobra Rasilla (por si acaso no lo sabíamos aún), y nos llevó de viaje con todos sus Backliners hasta la puerta misma de Torrelavega. Aún quedaba mucho que hacer, aparte de estar despiertos en la cama. Aún quedaba mucho por escuchar en el teatro de La Caja, empezando por Torres De Manhattan, otra canción que parece una fija en la gira teatrera.
El ambiente distendido se extendía por las butacas, y aquél era el momento ideal para presentar a la Aristocracia Del Barrio Pesquero (que pequeño gran detalle). Jacob, Karlos, Javi y el maestro Ángel en los mandos técnicos. Y para volver a coger ritmo a la noche, Quique nos hizo caer en ese remolino desbordado de alcohol que es Lady Drama. Temazo que oído sentado en el teatro, ayer llegaba a sobrecoger. Parecía que el tiempo volaba, parecía que estábamos ante Días Que Se Escapan, y que aquello se nos iba a hacer demasiado corto, pues la Aristocracia se retiraba a descansar.
Pero no, Quique aún resistía en el escenario junto a su guitarra, para darle vida a la gran ausente de Avería Y Redención#7. Fuimos testigos de un gran regalo, pues Quique nos vino a Santander con La Luna Debajo Del Brazo. Una luna que nos hacía compartir ese nudo en la garganta que a medida que sonaba nos iba creando a gran parte de los presentes. Y de propina, otra ausente en el disco, escrita tras una larga noche de fiesta por Torrelavega, Gruppies Eléctricas.
La banda quería seguir compartiendo la noche con el señor González, y una vez todos juntos de nuevo, nos hicieron darnos cuenta que aunque La Casa Esta Vacía, allí estábamos muchos y todos juntos. Había que poner un toque más, y para ello Quique se sentó de nuevo a los mandos de su piano para dejar a los todos bien claro por qué nunca hay que dar los datos a la chica de la lavandería (Avería Y Redención). Un nuevo tema del disco, para avisarnos a todos de que el día menos pensado Nos Invaden Los Rusos. Unos nuevos acordes y en seguida todos nos dimos cuenta de que aquello prometía, pues la versión rockera de Suave Es La Noche tiene poco que ver con aquella que descubrimos con Kamikazes. El teatro estaba ya sobrevolando Santander, disfrutando de lo lindo, pero Quique, por seguridad nos pidió Permiso Para Aterrizar, y el público sólo supo responder a Quique diciendo lo mucho que "Me Agarraste con tu música".
Nos tocaba conocer a Miss Camiseta Mojada, esa gran chica que nos metió aún más el ritmo en el cuerpo, y a la que Quique recordó que tenían algo pendiente, un Polvo En El Aire. Quique estaba ardiente, quizás porque como él mismo dijo, Ayer Quemé Mi Casa, y por eso mismo nos volvió a avisar que no debemos fiarnos de su pinta de buen chico, pues más de una vez ha tenido que repetir "Te Lo Dije" tras algún pequeño desengaño. Tras cantarnos esto, la Aristocracia al completo se retiraba del escenario después de una merecidísma ovación. Una ovación que no cesó hasta que pasados unos minutos, volvían todos a ponerse en sus puestos para dar un último repaso al último disco. Empezaron intentando reparar Los Desperfectos que a estas alturas habían causado en el público a base de guitarras, bajo, teclado y batería (Karlos está creciéndose a medida que pasa la gira, y eso se nota día a día). Aquello no dolía, en absoluto, y Quique lo sabía bien mientras nos cantaba Número 7, y nos preparaba para ir acabando, cerrando la noche con un momento para el recuerdo. Era el momento para Aunque Tú No Lo Sepas. Todos sabíamos lo que significaba, y el silencio acompañó los acordes hasta que una vez acabada, la sala rompiese en aplausos mientras Quique se despedía de Santander, de su ciudad, abrazado al resto de la banda que le había acompañado durante tan especial noche para él.
Los aplausos no cesaban, y el rumrum no paraba. Aquello parecía haberse acabado, pero todos queríamos más. Quique lo supo entender, y una vez más, volvía toda la Aristocracia al escenario para acabar la noche como bien se merecía. Aquello se aproximaba al final, a un adiós, pero un adiós sin despedidas, con Pequeñas Monedas Y Grandes Mentiras esperándonos a la vuelta de la esquina. Quique estaba calado, y nos abrió su Cajita De Música, que por último nos trasladó desde el centro de Santander a tumbarnos sobre las Dunas de Liencres oliendo a Salitre. Ahora sí que aquello se acababa, y el público, aunque tímidamente, se iba poniendo en pie mientras ovacionaba a un Quique entregado a la causa. La Aristocracia aún no se quería ir de la ciudad y quería despedirse de todos los que allí estábamos dejando claro que aquello no había sido por casualidad, que había sido fruto de algo buscado, querido y deseado, y mientras el público bailaba y coreaba, Quique se despedía de todas las Vidas Cruzadas que allí nos habíamos encontrado para disfrutar de una noche que para más de uno, fue algo que merecerá la pena recordar.

Ciudad Sin Ley, un día después...
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