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El Viejo Rincón De Gromit

El De La Montaña Rusa

Crónica adaptada a todos los públicos... Especialmente para aquellos que no quieren saber aún demasiado...

El viernes 7 fui en busca de mi regalo anticipado de cumpleaños hasta el Casino de Gijón. Allí me esperaba el señor González con sus amigos, en eso que hacen llamar "La Aristocracia Del Barrio" pero que con el tiempo uno acaba dándose cuenta de que no es más que un grupo de amigos tocando canciones. Y allí estábamos unas cuantas personas más, todas creo que con las mismas ganas... Y diremos que eran muchas por si es necesario aclarar...
El otro día hablaba de los tipos de conciertos... Y aunque a Quique le costó (mucho más de lo que yo esperaba) acabó llegando a emocionarme. Fue un concierto un poco raro la verdad. Podíamos esperar puro rock, o puede que nos reuniéramos allí buscando un Quique mucho más "suave"... Pero creo que nadie nos esperábamos una auténtica montaña rusa como fue el concierto. Un auténtico batido de todas esas canciones con las que Quique nos ha ido sorprendiendo disco tras disco...
Siempre he dicho que hay un Quique para cada ocasión, y una ocasión para cada canción. El viernes da igual cual fuera tu espíritu o tus ganas. Quique iba a cantar una de "tus canciones". Creí notar que el repertorio se ha elegido en gran parte por los seguidores. Porque, y esto quizás fue de lo mejor del concierto, después de una de esas canciones que tantas y tantas veces has escuchado en concierto, Quique se sacaba del brazo una canción que nunca (o pocas veces) habías podido escuchar....
Una montaña rusa... Subiendo, bajando, levantando los brazos, y volviendo a bajarlos para volver a la tierra... Aunque sólo fuera para coger un nuevo impulso... Más de dos horas así, para acabar sonriendo al final de viaje...

A continuación, y para los más valientes, crónica un poco más completa... (En blanco... Seleccionar texto para leer)
Fuimos unos cuántos los que, con un montón de ganas en los bolsillos de los pantalones, nos acercamos el viernes hasta el Casino de Gijón. Quique González se paseaba por tierras norteñas en esta nueva gira décimo aniversario. Y cuando apenas pasaban unos minutos de la hora rotulada en los carteles del concierto, en las vidas de todos los que allí nos encontrábamos se cruzó el señor González. Comenzaba así pues el concierto tal y como solía ser que acabase, descolocando un poco al personal, pero dando a entender que aquello podía prometer...
Y prometía, porque todos los kamikazes enamorados empezamos entonces a caminar en círculos, porque bien es sabido que la noche es suave, y cuando se presenta una de estas noches, hay que saber aprovecharlas. Todos los pájaros nos empezamos a mojar, porque allí el ambiente había empezado a caldearse y todos gritábamos y coreábamos cada una de las canciones. Llegó la primera bajada de la montaña rusa en la que Quique nos montaría. Una lenta bajada para poder abrir las manos y meternos la luna debajo del brazo, mientras comíamos helados y veíamos parejas follar. Una lenta bajada que nos hacía subir de nuevo poco a poco, haciendo darnos cuenta de lo mucho que Quique nos agarra, y se comporta como el auténtico campeón que es...
Para entonces, y poco a poco, casi sin darnos cuenta, nos encontrábamos totalmente rodeados. Los rusos nos invadían, y lo único que podíamos hacer era volver a coger velocidad mientras intentábamos curar nuestras averías con una nueva redención. Pero esto tan sólo nos llevó hasta la playa de San Lorenzo, a pasear por el rompeolas, mientras nos dábamos cuenta de que el tiempo pasa, y la hierba sigue creciendo aunque la cortes una y otra vez...
Volvíamos al Casino, y por el camino, a pesar de no caer ni una gota, nos cruzábamos con nuestra mojada miss, que nos hacía recordar aquella pensión tan pegada a la playa donde... En fin, donde le cantábamos una y otra vez a nuestro pequeño rock’n’roll que a pesar de los pesares, no fuimos, no éramos y nunca seríamos capaces de andar por caminos estrechos a pesar de que siempre lo intentásemos...
Afortunadamente, aún quedaba partida, en este caso concierto, y aunque Quique y la Aristocracia se metiera en el backstage (y todos nos fuimos un poquito con ellos detrás del escenario), siempre nos queda un hotel cerca de Renedo donde hacer negocios, a pesar de que nuestra amante nos deje en la calle. Pensándolo bien, la noche en la calle no es un mal lugar, pues siempre hay conserjes de guardia que te hacen sonreir mientras tocan su armónica. Te das cuenta entonces que no es nada personal, que la vida es así, una montaña rusa, un sube y baja contínuo...
Aquello iba llegando a su fin. Nosotros lo sabíamos, y Quique también, pero no quería irse sin rendir homenaje a estos 10 años que lleva en la carretera. No quería irse sin recordar aquellas calles de madrid en las que noche sí, y noche también, él y su banda fueron (y son) un auténticos reyes. Estábamos en Gijón, y el sabor a salitre que nos traía el mar nos hacía darnos cuenta de que, aunque fuera sólo por una noche, todos los que en el Casino habíamos apostado aquellos 140 minutos de nuestra vida, habíamos ganado un bonito viaje a la ciudad del viento...


Ciudad Sin Ley

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5 comentarios

vega -

POR FIN!!!!!!!!!!!!!!!
Tantos días aguantándome las ganas de leer el mensaje con tinta invisible... y el otro, conste, que yo no quería saber NADA DE NADA DE NADA

Ha merecido la pena esperar!!

Roberto Leal -

JojojoJO pos a santiago que me voy a ver al señor quique jejeje, gracias gromi, llevaba varios dias sin pasarme por el foro y mira q noticia mas noticiosa habia saltado jejej
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Shere -

jur!!! tachando los días en el calendario para ver el concierto!!!

Roberto Leal -

Hombre! he vuelto a lso mundo blogueros, y esta vez si! es de verdad jejeje, yo es una pena que quique no se pas por galicia esta gira..pero bueno, pal disco nuevo habra q esperar

illeR -

He leido la version light que no quiero saber nada.
Yo odio las montañas rusas pero sospecho que esta me gustara :)
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